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jueves, 3 de mayo de 2012
martes, 10 de abril de 2012
LA BATALLA (audiolibro)
Hoy os pongo un cuento, pero en lugar de leerlo, teneis que escucharlo, solo tienes que darle al play y disfrutar. Es muy chulo seguro que os gusta. Vamos ¿a qué esperas? ¡DALE AL PLAY!
Cuento del programa Contando Cuentos de Radio 5 de Radio Nacional de España. Contado por Esther Lorenzo. En el Reino de los Cuentos: "La batalla"
miércoles, 28 de marzo de 2012
LA PEQUEÑA ORUGA GLOTONA
Nos ha gustado mucho, además que el cuento ya lo conocíamos, porque lo representamos en navidad ¡y en inglés!
Para terminar hemos utilizado un poquito de magia que teníamos escondida, unos en los calcetines, otros en el ombligo o incluso en las orejas, para realizar una preciosa oruga.
Os dejo una curiosa versión de "La pequeña Oruga glotona"
viernes, 16 de marzo de 2012
EL ÁRBOL MÁGICO
Hace mucho mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás.
El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, tan-ta-ta-chán, supercalifragilisticoespialidoso y muchas otras, pero nada. Rendido, se tiró suplicante, diciendo: “¡¡por favor, arbolito!!”, y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: “sigue haciendo magia”. Entonces el niño dijo “¡¡Gracias, arbolito!!”, y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.
El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que “por favor” y “gracias”, son las palabras mágicas.
martes, 6 de marzo de 2012
LAS HABICHUELAS MÁGICAS
Periquín vivía con su madre en una pequeña cabaña del bosque. Después de que su madre se quedara viuda, la situación de la familia empeoró tanto al punto de la madre pedir a Periquín a que fuera a la ciudad para intentar vender lo único que poseían, una vaca. El niño llevó la vaca atada con una cuerda, y en el camino se encontró con un hombre que llevaba una bolsa de habichuelas. El hombre explicó a Periquín que aquellas habichuelas eran mágicas, y las ofreció en cambio de la vaca. Periquín aceptó el cambio y volvió muy contento a su casa con la bolsa de habichuelas. Su madre, disgustada, se puso a llorar. Contrariada, ella cogió las habichuelas y las arrojó a la tierra.
Al día siguiente, cuando Periquín se levantó, fue grande su sorpresa cuando al abrir la ventana notó que las habichuelas habían crecido tanto que sus ramas se perdían de vista hacia el cielo. Sin pensar dos veces, Periquín trepó por la planta, y subió lo más alto que pudo, por encima de las nubes, donde encontró a un país desconocido.
Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía huevos de oro cada vez que se la ordenaba. Periquín pensó que con aquella gallina él y su mamá podrían tener dinero para comprar comida. Entonces, esperó que el gigante se durmiera, y muy despacito, se llevó a la gallina. Llegó a las ramas de las habichuelas y descolgándose, tocó el suelo y volvió a la cabaña. Su madre se puso muy contenta. Con los huevos que ponía la gallina los dos vivieron tranquilos por mucho tiempo hasta que la gallina se murió. Periquín trepó otra vez por la planta y volvió al castillo. Escondido detrás de una cortina, él pudo observar cómo el gigante contaba las monedas de oro que sacaba de una bolsa. En cuanto se durmió el gigante, salió Periquín a recoger las monedas de oro, y se echó a correr hasta la planta, y luego hasta su casa. Con las monedas de oro, ellos tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo. Sin embargo, las monedas también se acabaron, y Periquín escaló otra vez las ramas de la planta para ir al castillo del gigante. De esta vez vio al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro. En cuanto el gigante salió de la habitación, el niño cogió la cajita y se la guardó. Desde su escondite, Periquín vio que el gigante se tumbaba en un sofá, mientras un arpa tocaba sola sin que mano alguna tocara sus cuerdas. Sonaba una preciosa música. Mientras el gigante escuchaba aquella melodía, se fue cayendo en el sueño, poco a poco. Periquín aprovechó la ocasión para coger el arpa y echar a correr. Pero el arpa estaba encantada. Al ser tomada por Periquín, empezó a gritar:
- ¡Eh, señor amo, despierte usted, que me roban!
El gigante se despertó de un sobresalto y empezó a perseguir a Periquín que se daba cada vez más prisa. Al llegar a la planta, el niño vio que el gigante también descendía por ella. No había tiempo que perder. Así que mientras bajaba la planta gritó Periquín a su madre, que le trajera urgentemente un hacha. Su madre acudió con el hacha y Periquín, de un certero golpe, cortó el tronco de la trágica habichuela. Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías. Periquín y su madre vivieron felices con la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro.
FIN
Un cuento de Hans Christian Andersen
Un cuento de Hans Christian Andersen
lunes, 27 de febrero de 2012
Cuento: DOS DUENDES Y DOS DESEOS
DOS DUENDES Y DOS DESEOS
Hubo una vez, hace mucho, muchísimo tiempo, tanto que ni siquiera el existían el día y la noche, y en la tierra sólo vivían criaturas mágicas y extrañas, dos pequeños duendes que soñaban con saltar tan alto, que pudieran llegar a atrapar las nubes.
Un día, la Gran Hada de los Cielos los descubrió saltando una y otra vez, en un juego inútil y divertido a la vez, tratando de atrapar unas ligeras nubes que pasaban a gran velocidad. Tanto le divirtió aquel juego, y tanto se rio, que decidió regalar un don mágico a cada uno.
- ¿Qué es lo que más desearías en la vida? Sólo una cosa, no puedo darte más - preguntó al que parecía más inquieto.
El duende, emocionado por hablar con una de las Grandes Hadas, y ansioso por recibir su deseo, respondió al momento.
- ¡Saltar! ¡Quiero saltar por encima de las montañas! ¡Por encima de las nubes y el viento, y más allá del sol!
- ¿Seguro? - dijo el hada - ¿No quieres ninguna otra cosa?
El duendecillo, impaciente, contó los años que había pasado soñando con aquel don, y aseguró que nada podría hacerle más feliz. El Hada, convencida, sopló sobre el duende y, al instante, éste saltó tan alto que en unos momentos atravesó las nubes, luego siguió hacia el sol, y finalmente dejaron de verlo camino de las estrellas.
El Hada, entoces, se dirigió al otro duende.
- ¿Y tú?, ¿qué es lo que más quieres?
El segundo duende, de aspecto algo más tranquilo que el primero, se quedó pensativo. Se rascó la barbilla, se estiró las orejas, miró al cielo, miró al suelo, volvió a mirar al cielo, se tapó los ojos, se acercó una mano a la oreja, volvió a mirar al suelo, puso un gesto triste, y finalmente respondió:
- Quiero poder atrapar cualquier cosa, sobre todo para sujetar a mi amigo. Se va a matar del golpe cuando caiga.
En ese momento, comenzaron a oír un ruido, como un gritito en la lejanía, que se fue acercando y acercando, sonando cada vez más alto, hasta que pudieron distinguir claramente la cara horrorizada del primer duende ante lo que iba a ser el tortazo más grande de la historia. Pero el hada sopló sobre el segundo duende, y éste pudo atraparlo y salvarle la vida.
Con el corazón casi fuera del pecho y los ojos llenos de lágrimas, el primer duende lamentó haber sido tan impulsivo, y abrazó a su buen amigo, quien por haber pensado un poco antes de pedir su propio deseo, se vio obligado a malgastarlo con él. Y agradecido por su generosidad, el duende saltarín se ofreció a intercambiar los dones, guardando para sí el inútil don de atrapar duendes, y cediendo a su compañero la habilidad de saltar sobre las nubes. Pero el segundo duende, que sabía cuánto deseaba su amigo aquel don, decidió que lo compartirían por turnos. Así, sucesivamente, uno saltaría y el otro tendría que atraparlo, y ambos serían igual de felices.
El hada, conmovida por el compañerismo y la amistad de los dos duendes, regaló a cada uno los más bellos objetos que decoraban sus cielos: el sol y la luna. Desde entonces, el duende que recibió el sol salta feliz cada mañana, luciendo ante el mundo su regalo. Y cuando tras todo un día cae a tierra, su amigo evita el golpe, y se prepara para dar su salto, en el que mostrará orgulloso la luz de la luna durante toda la noche.
(Autor: Pedro Pablo Sacristán)
martes, 21 de febrero de 2012
Animación Lectora
Menuda sorpresa hemos tenido hoy. Hemos subido a la Biblioteca, y Virginia nos estaba esperando. Nos ha puesto un vídeo muy chulo "The fantastic flying books of Mr. Morris Lessmore" (Los fantásticos libros voladores del señor Morris Lessmore) Nos cuenta la historia de los libros, y sobre todo lo que les pasa si nade los lee. ¿Te apetece ver el video? Para quién tenga curiosidad o le apetezca ver o volver a ver el vídeo aquí os lo pongo.
Después de ver el vídeo nos ha explicado muchas cosas sobre la Biblioteca por ejemplo la numeración que llevan todos los libros en el tejuelo. Nos ha dicho qué es la CDU, ¿cómo? Sí, la CDU o tabla de materias, es cómo están organizados todos los libros de todas las bibliotecas del mundo (sí has leído bien, de todas las bibliotecas del mundo). Son unos números que nos dicen si ese libro es de matemáticas, de religión, de arte, de educación... Ha sido fantástico, así a partir de ahora ya puedo buscar los libros que yo quiera. Por ejemplo, como ahora estamos trabajando en Conocimiento del Medio los animales vertebrados: mamíferos, peces, aves, anfibios y reptiles, puedo buscar los libros que llevan el número 5 que son los que están relacionados con conocimiento del medio.
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